Paisaje cultural de Arenas de Iguña (Arqueología, Arte, Arquitectura, Etnografía)
BLOQUE I: DONDE VIVEN LOS ANTIGUOS CÁNTABROS y VESTIGIOS DE LAS GUERRAS CÁNTABRAS EN ARENAS DE IGUÑA (AÑO 29 -19 A.C.)
En el municipio de Arenas de Iguña se localizan diversos castros de la Edad del Hierro, pertenecientes al pueblo de Los Cántabros que habitó estas tierras hace más de dos milenios. Destacan La Corona de Cueto Moroso, La Espina del Gállego y Cueto del Agua: poblados fortificados con potentes murallas de piedra que coronan las cimas montañosas.
Entre ellos sobresale La Corona de Cueto Moroso, el mayor en tamaño, posiblemente el gran oppidum (castro de castros) de la zona. Su ubicación geoestratégica en el valle del Besaya permitía controlar el paso estrecho entre los valles de Iguña y Buelna.
Asimismo, en las crestas de la Sierra del Escudo se conservan vestigios arqueológicos de una guerra de montaña de la Antigüedad. Este “teatro de operaciones” corresponde a las Guerras Cántabras (Bellum Cantabricum), el cruento enfrentamiento (29 a. C. al 19 a. C.) mediante el cual el Imperio romano conquistó a los pueblos del norte, cántabros y astures, últimos reductos de la Península Ibérica en resistir a Roma.
En este entorno perduran campamentos temporales de las legiones romanas que utilizaron la sierra como vía de penetración: Cildá, el de mayor envergadura, junto a otros menores como el Cotero de La Mina y el castillete de El Cantón. Mención especial requiere el castro cántabro de La Espina del Gállego, el cual, tras ser conquistado, fue ocupado y refortificado por guarniciones legionarias. Todo el conjunto cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural.
Su visita es ardua por su emplazamiento en las crestas de las sierras entre el río Besaya y el Pas. Paisaje cultural inmejorable. Se le suma la contemplación (si el día está despejado) de un panorama geográfico de la región central de Cantabria.
BLOQUE II: CALZADAS Y CAMINOS HISTÓRICOS: LAS VÍAS DEL BESAYA
Caminos históricos, arterias del municipio: rutas ancestrales, vías romanas, calzadas de arrieros, Camino Real, “descaminos”; o el ferrocarril de Isabel II (siglo XIX).
El valle del Besaya ha funcionado desde la remota antigüedad como corredor de conexión entre la costa cantábrica y la Meseta. Esta ruta ha impreso en Arenas de Iguña una diversidad de caminos de varias épocas y culturas. Junto a estos caminos germinaron los pueblos, muchos de ellos con estructura urbana lineal adaptándose a la longitud del camino.
El patrimonio caminero cuenta con ejemplos notorios como el “Camino Real” del siglo XVIII, infraestructura de inspiración romana promovida por la monarquía borbónica. Aunque este vial subyace actualmente bajo la carretera Nacional 611, aún son visibles elementos en varios tramos: defensas de camino, un mojón o leguario, el urbanismo de las localidades que atraviesa y un fortín de control en Las Fraguas. Destaca especialmente el paso sobre el río Los Llares: El puente de Las Fraguas representa una obra de ingeniería neoclásica (siglo XVIII) de factura excepcional, tanto por su diseño ilustrado como por la calidad de su cantería, incorporando elementos ornamentales que engalanan la estructura.
BLOQUE III: EL PRERROMÁNICO EN ARENAS DE IGUÑA.
San Román de Moroso, joya de la arquitectura prerrománica de estilo mozárabe prerrománico, se ubica en una vaguada al norte del pueblo de Bostronizo, en un lugar apartado bajo un frondoso bosque. Declarada Bien de Interés Cultural en el año 1931. Muestra una iglesia construida con grandes sillares de piedra, armados sin regularidad. La cubierta es de madera, mientras el ábside se concluye con bóveda de cañón. A la entrada conserva un arco de herradura propio del estilo; un fuste de columna se halla en el interior de la nave y recientemente se ha localizado un capitel cilíndrico decorado con palmetas enmarcadas en arcos de herradura invertidos. El arco triunfal se soluciona con herradura con cimacios escalonados. Los vanos estrechos, destacando el situado en el centro del ábside tallado en un bloque en forma de «ojo de herradura» y enmarcada por una cruz patada. Apoyando el alero del tejado se disponen como asiento, modillones característicos del estilo mozárabe, con decoración de flores de cuatro, seis y ocho pétalos, esvásticas, círculos y cruces.
San Román, es un despoblado medieval. Fue monasterio según referencia de un documento del año 1119, que recoge su donación a la abadía de Santo Domingo de Silos, por parte de la reina Doña Urraca. Todavía en la “casa del cura” en el pueblo de Bostronizo sobre una portalada se conserva un escudo de dicho monasterio burgalés.
El edificio de la iglesia de San Román articula un cementerio medieval, compuesto por sarcófagos y otras tumbas, hoy ocultas, pero que nos hablan de los que construyeron la iglesia prerrománica.
Cerca, en la iglesia de románica de San Juan de Raicedo, las excavaciones arqueológicas mostraron un origen prerrománico del cementerio de tumbas de lajas hoy visitable. Visita recomendada a estos tiempos y su primoroso arte son las iglesias de Santa Leocadia de Helguera (Molledo) y la Iglesia de La Asunción de Helecha de Iguña, ésta de románico predinástico, el primer arte románico.
BLOQUE IV: EN LOS DOMINIOS DE UNA ORDEN MILITAR DE CABALLERÍA MEDIEVAL
Dominios de una orden militar medieval en Arenas de Iguña: La Orden de San Juan de Malta u Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén. Esta comunidad religiosa compuesta por caballeros medievales con votos monásticos tuvo una presencia intensa en Iguña durante siglos.
Bajo su jurisdicción encontramos numerosas ermitas e iglesias parroquiales: San Juan de Raicedo, Santa María (La Asunción) de Helechas, San Román, Santa Águeda en Bostronizo, otras. Todos los enclaves jalonando camino y ruta de conexión con La Meseta.
En Arenas encontramos pilas bautismales con la cruz patada de Malta como en la ermita de Santa Águeda, e incluso su presencia en algunos escudos y blasones de Edad Moderna.
El pueblo de San Juan de Raicedo resulta el mejor ejemplo de la presencia de la Orden Hospitalaria. Se construye una iglesia románica (Bien de Interés Local, año 2002). E incluso; pervive hasta el presente, un reparto o “suertes” de acceso a la explotación de las parcelas de tierra de labranza. Recientemente, se han realizado unas excavaciones arqueológicas de su cementerio medieval, construyéndose un centro de interpretación del mundo funerario medieval. Su visita se sumerge en el pasado medieval, en el orden y disposición de los difuntos en una necrópolis cristiana de principios del medievo y nos adentra en el mundo de las mentalidades de los que construyeron ese cementerio.
BLOQUE V: ARQUITECTURA TRADICIONAL MONTAÑESA.
Casa rural característica de Cantabria.
Visitar los distintos pueblos que conforman el Ayuntamiento de Iguña, es conocer y disfrutar de esta arquitectura popular (siglos XVI-XIX). La vivienda se orienta hacia el sur, abierta al sol y a la luz. La fachada queda marcada por gruesos muros cortavientos (hastiales), la mayoría de las ocasiones construidos en piedra de sillería. Los muros hastiales soportan las vigas y la doble vertiente del tejado.
La solana es el elemento prototípico de esta construcción. Se trata de un balcón corrido con barandilla balaustrada de madera protegida de los vientos y lluvia por los muros laterales, donde antaño funcionaba como secadero de productos agrarios. Remata con un alero saliente, en ocasiones profusamente decorado en cabezuelas de viga y cornisa en madera.
La entrada al interior de la vivienda se ubica en el portalón (“zaguán”) bajo la solana, con profundidad como para dar cobijo al carro, aperos y apilado de leña. Algunas puertas datan de momentos medievales, presentando vanos apuntados u ojivales.
La casa montañesa conoce una evolución desde el siglo XVI al XIX. Puede presentar portaladas, escudos blasonados; o incorporar ornamentos propios de distintos gustos artísticos (p.e. gótico, renacimiento, barroco, otros). Este patrimonio es fértil en Arenas de Iguña. Se puede deleitar y vivir la historia paseando por las callejas de los distintos pueblos que conforman el municipio.
BLOQUE VI: ESCUDOS Y BLASONES HERÁLDICOS EN ARENAS DE IGUÑA
“Aquí todos son hidalgos…”. Tierra de hidalgos.
Arenas de Iguña: Visitar un paisaje de señores nobiliarios. Caminar por los rincones de los distintos barrios y pueblos ofrece un encuentro con la arquitectura tradicional montañesa: casonas, casas fuertes, portaladas y palacios. En la mayoría de las ocasiones, presididas por escudos y blasones nobiliarios. Parecen anunciar al visitante cuál es su linaje y sus remotos ancestros.
Ese paseo por entre las calles, simula un itinerario por un museo en piedra, en la que se nos muestran tallada en escultura las legendarias historias de las familias linajudas del Valle: Bustamante, Collantes, Quevedo, Mesones, Quijano, otros.
Los barrios y pueblos asentados en el trazado del itinerario del Camino Real son especialmente exuberantes en la muestra de sus escudos y blasones: Alguno con trazas arcaicas góticas, otros con una calidad que muestra el buen hacer de las manos del cantero que los esculpió. Los escudos según normativa se encuentran todos ellos protegidos.
BLOQUE VII: MUESTRA DE ARQUITECTURA INGLESA TRADICIONAL EN UN PUEBLO DE CANTABRIA
¿Arquitectura tradicional y un paisaje de la campiña inglesa trasladado a un municipio de Cantabria?: Un palacio con su amplio jardín, una torre neo-medieval, un chalet, viviendas de guardeses, cuadras y caballerizas.
Los Hornillos: Palacio de estilo Neo Tudor inglés (basado en la arquitectura rústica medieval inglesa), construido para el duque de Santo Mauro Mariano Fernández de Henestrosa, jefe de palacio de Alfonso XIII, por el arquitecto inglés Ralph Selden Wornum entre 1897 y 1904.
Las características del edificio del Palacio de Los Hornillos esta influenciada por la arquitectura inglesa construida entre finales del siglo XV y mediados del XVI, se le conoce con el nombre de arquitectura estilo Tudor y también por Old English Revival.
El conjunto de edificios, junto con su espacio natural intervenido (estanques, pradería, árboles exóticos centenarios, distribución de parcelas, cercas y portadas, otros) ofrecen una imagen compositiva del pintoresquismo inglés. Es posible viajar a la campiña británica al visitar Arenas de Iguña. En efecto, este mismo paisaje fue escenario de la película “Los Otros” de Alejandro Amenábar (año 2001).
Destaca el edificio religioso de la iglesia de San Jorge. Singular y visible desde la Autovía, representa una de las escasas manifestaciones de una construcción puramente neoclásica de Cantabria. Un templo que le apodan, por ello, “El Partenón”.







































